Judy Garland ha pasado a la historia gracias a una de las películas más míticas del cine, ‘El mago de Oz’. Se rodó en 1939 cuando Garland tenía 17 años. Su interpretación de la joven Dorothy cantando la maravillosa ‘Over The Rainbow’ la convirtió en una estrella que, como tantas otras en Hollywood, terminó siendo un juguete roto del sistema. Su triste historia y su famoso arcoíris, la convirtió en un icono para la comunidad LGBT. Más de medio siglo después sigue siendo recordada y su voz y sus canciones, siguen muy presentes en la memoria colectiva de muchos homosexuales.
La dramática vida de Judy Garland
En marzo de 1969, Judy Garland se subía a un escenario en Copenhague. En su repertorio se encontraba, por supuesto, el tema que la convirtió en estrella. Ninguno de entre todos los presentes podía imaginar que sería la última vez que alzaría su voz en vivo. Solo cuatro meses después, era encontrada muerta en su apartamento londinense, víctima de una sobredosis accidental. Tenía 47 años y llevaba medicándose desde pequeña. “El arcoíris se ha ido”, decía uno de los titulares. Unos días después estallaban los enfrentamientos en Stonewall, así que Judy parecía casi predestinada en convertirse en una figura importante para el colectivo LGBT.
Judy Garland nació en Michigan, Estados Unidos en 1922. Su nombre de nacimiento era Frances Ethel Gumm. Su infancia fue complicada. Resulta que a su padre Frank, también le gustaban los chicos, concretamente los jovencitos. Cuando su madre se enteró, hizo las maletas y se mudó con sus tres hijas a California. Allí comenzó a promocionar a las tres niñas, formando un grupo de vodevil llamado las Hermanas Gumm. Tenían que ganarse la vida y seguir actuando, así que su madre comenzó a darles pastillas para mantenerlas en el estado de ánimo adecuado.
Contrato con la Metro Goldwyn Mayer
Ya con su nombre artístico, firmó un contrato con la Metro Goldwyn Mayer. Tenía solo 13 años y pasó varios años haciendo papeles secundarios, pero un ritmo de trabajo muy intenso. Muchos jóvenes actores de la época tomaban habitualmente anfetaminas y barbitúricos para aguantar las sesiones de rodaje y después poder dormir por la noche. Judy estuvo medicada prácticamente toda su vida, lo cual provocó en ella trastornos mentales como adicción al alcohol y las drogas o anorexia. La joven actriz, a pesar de su incuestionable belleza, tenía un físico que no encajaba con el de los estándares de Hollywood de la época, y esto la hizo sentirse siempre terriblemente insegura.
Al fin llegó ‘El Mago de Oz’ y se convirtió en la actriz más cotizada de la MGM. Sin embargo, su éxito mundial no era suficiente, y los ejecutivos de la Metro la presionaba constantemente por no considerarla lo suficientemente atractiva. Incentivaron en ella el consumo de drogas para que se mantuviese delgada y no desarrollase formas de mujer. Todo esto afectó profundamente en la psique de la joven, que experimentó trastornos de la conducta alimentaria, con drásticos aumentos de peso, que la llevaron a intentar suicidarse.
Cinco matrimonios
En el amor también le fue regular. Parecía perseguirle la estela de su propio padre. Se casó 5 veces con 5 hombres que no habían salido del armario. Su primer embarazo terminó en un aborto ilegal, convencida por su madre. Al final la inestabilidad de Judy hizo que la MGM optase por prescindir de ella, y más tarde, Warner Bros hizo lo mismo. Así que Judy Garland dejó el cine para dedicarse a la música. Y lo hizo tan bien que ganó cuatro premios Grammy con su impresionante concierto en el Carnegie Hall en Nueva York en 1961. Era la primera mujer que lograba este hito.
Sin embargo, tantos años abusando de las drogas pasaron factura, y la pobre Judy murió prematuramente, envenenada por esos barbitúricos sin los cuales ya no podía vivir. Pero su voz, su talento y su triste historia sigue presente en el recuerdo de todos.
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